Artículo sobre Transporte Horizontal

Sí, lo reconozco. No sé jugar al mus. Imperdonable, lo admito. Qué le vamos a hacer… Y mira que mi familia ha dado grandes muslaris a los campeonatos locales, provinciales y regionales, dentro y fuera de Euskadi. El caserío familiar rebosaba de txapelas y trofeos pero este menda nunca terminó por cogerle gusto a eso de jugar a las cartas. Por mucho que padre, tíos, primos y amigos se obcecaran por convertirme también en un buen cliente de Heraclio Fournier. Así que, objetor del naipe, insumiso de la baraja, desertor del tapete y de las partidas de tasca con olor a faria y regusto a patxarán, acabé por renunciar definitivamente a formar parte de esta gran familia musística, lo que poco menos me valió un consejo de guerra, ser enviado al paredón y fusilado a la hora de la sobremesa con amarracos por munición.

Pero mira por dónde, a lo mejor un día de estos me da por reconciliarme con mi pasado y me alisto en el ejército de los jugadores de mus. Seguramente ya no llegue a tiempo para batirme sobre el tapete verde con un mínimo de decoro pero ya ha quedado abierto el plazo de inscripción para el “III Campeonato de Mus Puerto de Bilbao”, (“clasificatorio para el máster nacional”, oiga), organizado por el sindicato Coordinadora, y se me ocurre que además de matar el rato jugando a las cartas, a lo mejor saco algo en claro de lo que está ocurriendo en el Puerto de Bilbao con el tema del transporte horizontal.

Desde luego, para lo que parece que ha servido, o servirá, el juicio cuya sentencia se conoció la pasada semana, más hubiera valido que las partes implicadas en el llamado conflicto del transporte horizontal del Puerto de Bilbao se hubieran sentado a una mesa a lanzarse órdagos, envidos y guiños, o cualquier otro lance del mus. Es lo que les falta a las mal llamadas mesas de diálogo y de negociación: un tapete verde. Que las partes llegan a un acuerdo, estupendo. Que no, pues al menos pasan un buen rato. Que no están las cosas como para andar perdiendo el tiempo en tonterías.

El caso es que hubo juicio sobre el transporte horizontal en el Puerto de Bilbao a raíz de una demanda presentada por UGT Puertos contra las empresas estibadoras y de transporte, la Sagep y la Autoridad Portuaria de Bilbao, y al parecer, tal como sucede a veces en los recuentos electorales, el fallo ha dejado satisfechos a todos y contentos a nadie. Que es como decir nada.
Porque a tenor del contenido del fallo de la sentencia, nada va a cambiar en el transporte horizontal en el Puerto de Bilbao por mucho que una jueza reconozca a los estibadores, como no podía ser menos, ya que así lo dice la Ley, su derecho a realizar dicha tarea. El matiz es que la Justicia no les reconoce ese derecho en exclusiva y admite como excepción, permitiendo a los transportistas, “el manejo de cabezas tractoras que no estén permanentemente adscritas a operaciones de manipulación portuaria y sean conducidas por su personal habitual”. Excepción ésta a la que la parte demandada, que afirma no haber negado nunca el derecho de los estibadores al transporte horizontal, se acoge para interpretar que la sentencia avala el modus operandi de las estibadoras del puerto bilbaíno, que no diferiría del de otros del norte, aunque la sentencia la circunscribe únicamente a Bilbao.

Por lo tanto, el juicio y la sentencia del transporte horizontal en el Puerto de Bilbao, como mera proclamación de derechos sindicales, no deja de ser un brindis al sol, la constatación de que el “conflicto” sigue sin salir de ese bucle del que les hablaba aquí mismo hace un par de semanas. Así, UGT Puertos se apunta un tanto ante el colectivo de estibadores y proclama que el fallo de la sentencia le da la razón. Por su parte, según fuentes de las empresas de estibadoras y de transporte, el fallo avalaría la situación actual y dejaría las cosas como están. Y mientras tanto, el sindicato mayoritario Coordinadora y la Autoridad Portuaria de Bilbao, que ni siquiera acudieron al juicio a pesar de estar citados como parte, siguen cada uno a lo suyo, a la faena.

Como todavía no he aprendido a jugar al mus no me atrevo a decir qué estrategia es la más acertada en todo este juego: si lanzar órdagos encima de la mesa o guardarme las cartas. Así me va.

” Partida de Mus  – 21 de febrero de 2012 ZIG ZAG / Jaime Pinedo ”
Extraido de
Diario del Puerto