Colonias infantiles

Cuando llegamos al Valle de Arán con intención de visitar las colonias infantiles de la Asociación Española contra el cáncer, nada hacía presagiar lo que nos encontramos allí. Reconozco que llegué con cierto miedo; el cáncer es una enfermedad terrible y estamos hablando de niños, ¿sería capaz de afrontar con naturalidad situaciones difíciles?.
Al fin y al cabo somos estibadores, rudos, fuertes, temibles en ocasiones. La fama nos precede y por desgracia no siempre es buena fama. Algún comentario tímido saca a relucir ésta realidad.

Nos reciben con recelo al principio, como una visita ajena al mundo que han creado en las colonias. El Castillo del mago Garandolf, donde la magia te espera en cualquier rincón.
Un pendón ondea en la entrada junto a la bandera de la Asociación (AECC), Jordi muy amable nos da un tour por el “castillo”. Nos enseña el comedor, la “forja” de armas, las mazmorras (donde una docena de niños son castigados a enlazar cadenetas de papel por haber sido capturados por seres mitológicos), el salón y por supuesto las piscinas.

Aún no entiendo nada, pero tengo una sensación muy fuerte de -deja vu-.
Hace años yo mismo fuí monitor de tiempo libre y reconozco patrones de los campamentos en todo lo que acontece a mi alrededor, pero de momento no hay rastro de la bestia; no veo al temido cáncer por ningún sitio.
Niños y niñas jugando, sonriendo, ligando, cantando… monitores disfrazados, comedores abarrotados y ruidosos y un incesante arrastre de sillas que impide que los adultos intercambiemos más de dos palabras seguidas.

Nos encontramos con dos compañeras estibadoras de Valencia que como yo, han ido a visitar las colonias para conocer el proyecto en primera persona y poder explicar mejor a los compañeros del puerto a dónde ha ido a parar nuestra colaboración conjunta.
Coordinadora solidaria financia el proyecto, pero sinceramente os digo que desconocemos el calado de nuestra colaboración.

Intento integrarme y echar una mano en lo que puedo. Ayudo buenamente en lo que me dejan, porque lo cierto es que todo está organizado al milímetro y hay poco o ningún margen para la improvisación. (Termino jugando a piedra, papel o tijera toda la mañana con casi 100 niños, en una batalla tan divertida como confusa)

25 monitores titulados de tiempo libre, más de una veintena de voluntarias de la asociación, 5 doctoras, dos enfermeros, un psicólogo y mucha más gente coordinando a todo el personal. Pensad en las horas de trabajo dedicadas a que todo salga perfecto, meses de preparación y más de 19 años de experiencia.

Carles es como un director de orquesta; Jordi y Dolors me recuerdan a los cabeceras de zona, respondiendo al teléfono sin parar y calmando la ansiedad de unos padres que temen separarse de sus hijos por unos días… y con razón.
-encargate de que mi hijo haga todo lo que yo no le dejaría hacer- le ordena una madre a una voluntaria antes de partir.

Rafting, paseos a caballo, visitas a un parque natural, juegos, tirolinas… No hay obstáculos para estos niños, pero como buen observador, empiezo a detectar las señales.
Una línea plateada en la nuca, una muleta, una leve cojera, una cicatriz en la espalda, una pequeña dificultad en el habla…
Sin duda ese malnacido se ha cobrado su precio y mi corazón deja de latir por cada señal que soy capaz de descifrar. Estamos en la piscina y aquí, la ropa no puede ocultar nada.

Y sin embargo es tan sólo un segundo. El estruendo de las risas, los saltos al agua, los remolinos y las carreras por la hierba me devuelven el aire y alejan la sombra de la bestia.

Y ese, compañer@s es el principal motivo de las colonias de Salardú, las mismas que hemos ayudado a financiar éste año. El triunfo de la sonrisa, el triunfo de la vida.

Antes de partir quise dedicar unas palabras a aquel equipo humano, y en nombre de Coordinadora, agradecer su dedicación y su buen hacer.

La magia, les dije, no nace del castillo de Garandolf ni de las criaturas que lo pueblan.
La magia que aleja la bestia, nace del amor adolescente, de los gritos de asombro ante un oso pardo, del polvo que levanta un andador empujado sin miedo a las piedras, del agua de deshielo en la cara cuando navegas un río; La magia nace de las personas que hacen posible que las colonias sean una realidad, que cuidan y velan por esos niños con respeto y sin el miramiento de la falsa compasión.

Nuestro lema ha sido pronunciado en toda España por diversos motivos, pero nunca tuvo tanto sentido, como en aquel Valle…

Coordinadora
-Ni un paso atrás….

-Ni un paso atrás contra el cáncer-.

Urko Goikoetxea
OUTPB – Coordinadora Bilbao